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ALMA DE BARRIO: MAGIA VIBRANTE PARA UNA MARCA CIUDAD

Recuerdo de infancia en el barrio de una capital Latinoamericana


Los recuerdos de mi infancia se remontan al lugar donde pasaba gran parte del día, para algunos era de asfalto y para otros simplemente de tierra según el nivel de urbanización de la comuna: La Calle. Ese lugar cotidiano, próximo, que denominamos cuando pedíamos permiso a nuestros padres para salir al encuentro de nuevas aventuras con los amigos, cuyas actividades giraban en torno al partido de futbol, la bicicleta, subir los árboles en el parque o simplemente la vereda de tu casa o para quienes inventábamos una orquesta y tocábamos canciones con los tarros de leche de la casa, para entretenernos y de paso animar el barrio, junto a otros vecinos que gustaban de escuchar a lo lejos una alegre o melancólica canción. Las infaltables compras de almacén en esos soleados días de verano para ir por un refresco; o tomar el agua desde la misma manguera de una casa cercana, Si disponíamos del dinero suficiente para comprar un helado, dulces o las galletas de una marca de moda, atendidos por un personaje muy particular: un inmigrante chino, italiano, el comerciante local o una vecina que vendía pan amasado o empanadas caseras a unas cuadras de la casa.


Cuantos recuerdos nos evoca para muchos quienes vivimos nuestra infancia con las puertas abiertas de nuestras casas, quizás para la seguridad de quienes nos cuidaban, si andábamos cerca o para saber que estábamos haciendo, o simplemente si algún vecino podría pasar a saludar para compartir una taza de café o probar una comida tradicional según la estación de año. Este tipo de vivencias simples pero llenas de magia y fantasías cuando eres niño, se viven en estos espacios de proximidad donde el tiempo pareciera infinito, inagotable, salvo cuando alguien de nuestra casa nos decía: es hora de acostarse, comer o hacer las tareas para el colegio.


Esta y otras historias de niños, adolescentes o adultos ocurren en los barrios de ciudades Latinoamericanas del pasado como esta, sin el internet, ni teléfonos celulares y en la actualidad con la tecnología, con la esperanza de nunca perder la magia vibrante que ofrece el encanto de un barrio.

 


Almas de barrio para una Marca Ciudad


Las almas del barrio son la esencia misma de la cultura local. Son el sabor de un puesto de comida callejera, el ritmo de la música que sale de una ventana, el arte urbano que adorna una pared o la tertulia de los vecinos en la esquina. No son los destinos turísticos tradicionales, sino los micro-universos donde late el verdadero espíritu de una comunidad. Pensemos en el Malecón de Santo Domingo, el Barrio de San Telmo en Buenos Aires, las calles de Valparaíso en Chile o simplemente el barrio de Santiago Centro de la capital de Santiago de Chile de la historia. Cada uno de estos lugares tiene una energía que no se puede replicar y que se ha forjado a lo largo de décadas.


Los barrios no deben ser simplemente "productos" turísticos, sino elementos esenciales de la narrativa de la ciudad. La marca ciudad debe actuar como un paraguas que celebra y coordina las identidades de sus diferentes barrios, respetando sus particularidades. Se busca un equilibrio entre la identidad global de la ciudad y las identidades locales de sus distritos, utilizando una arquitectura de marca que refleje esa relación.

La marca ciudad no es un logotipo como vengo afirmando en todas mis charlas y artículos es mucho más que eso. Es la identidad, la reputación y la promesa de una experiencia única. Pero, ¿de dónde sale esa magia que hace que una ciudad sea inolvidable? La respuesta no está en los rascacielos ni en los centros comerciales, sino en las "almas de barrio". Son esos rincones auténticos, repletos de vida, historia y personajes que dan color y sabor a las ciudades latinoamericanas.



La identidad de barrio es un activo invaluable para la marca de una ciudad, ya que le otorga autenticidad, diferenciación y una narrativa cultural única. La marca ciudad no se construye desde las cuatro paredes de una oficina municipal de un gobierno de turno, sino desde las calles, las plazas y las esquinas.


Las "almas de barrio" son el ADN cultural que le da vida y personalidad. Valorar y promover estas expresiones auténticas es la clave para que las ciudades de América Latina no solo sean destinos atractivos, sino experiencias de proximidad que se queden en el corazón de quienes las visitan. Son la vibra que hace que un lugar sea, no solo un punto en el mapa, sino un hogar para el alma viajera y el recuerdo de un niño.

 

Por: Guillermo Zurita G.  

Consultor y Gestor creativo en proyectos de Marca Ciudad e Identidades territoriales     

 

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